RecyClass superó las 500 evaluaciones de reciclabilidad de tecnologías y componentes de envases plásticos utilizados en el mercado europeo. El hito llega cuando fabricantes y marcas ajustan diseños al Reglamento de la Unión Europea sobre envases y residuos de envases, que entró en vigor en febrero de 2025 y comenzará a aplicarse con carácter general el 12 de agosto de 2026.
La organización sin fines de lucro, con sede en Bruselas, somete materiales y soluciones a protocolos científicos y utiliza laboratorios independientes para los ensayos. El objetivo no es certificar una intención de diseño, sino observar cómo adhesivos, tintas, etiquetas, cierres o estructuras multicapa se comportan dentro de corrientes reales de reciclaje y si contaminan el polímero recuperado.
Las evaluaciones ya abarcan adhesivos de laminación para envases flexibles, componentes plásticos de pulverizadores que reemplazan resortes metálicos y etiquetas para botellas de PET y HDPE. Cada detalle importa: una botella fabricada con un polímero ampliamente reciclado puede perder calidad o rendimiento si los elementos adheridos no se separan durante el lavado, la clasificación y el reprocesamiento.
El caso más reciente es la etiqueta AD CleanFlake RFID de Avery Dennison para botellas de PET. RecyClass le otorgó su aprobación tecnológica y se convirtió en la primera solución de su tipo reconocida tanto en Europa como por la Association of Plastic Recyclers de Norteamérica. El adhesivo, la incrustación electrónica y la etiqueta fueron diseñados para desprenderse limpiamente durante el reciclaje mecánico.
La innovación responde a un problema creciente. Las etiquetas RFID permiten identificación, seguimiento e inventario, pero las versiones convencionales contienen metales, adhesivos y otros materiales capaces de interferir con la selección o degradar el PET reciclado. Compatibilizar la trazabilidad digital con el final de vida evita que una función logística incorpore una nueva barrera técnica.
El PPWR establece requisitos para todo el ciclo de vida de los envases y exige que los colocados en el mercado sean reciclables; los criterios armonizados de diseño para reciclaje y sus grados de desempeño se desplegarán progresivamente hacia 2030, y la reciclabilidad a escala industrial ganará peso desde 2035. Por eso una aprobación voluntaria sirve para preparar productos, pero no sustituye la documentación ni el cumplimiento legal de cada empresa.
RecyClass y la APR llevan tres años colaborando para acercar protocolos entre Europa y Norteamérica. El próximo desafío es que esa armonización produzca diseños aceptados por distintas plantas sin rebajar exigencias, y que las 500 evaluaciones se traduzcan en cambios de mercado verificables: menos componentes incompatibles, mayor recuperación de material y envases que no sólo sean técnicamente reciclables, sino efectivamente clasificados y reciclados a escala.