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Lluvias récord, inundaciones y tifones golpean una extensa franja de Asia

Afganistán registró al menos 31 muertes, Chattogram recibió 412,3 milímetros en 24 horas y más de 890.000 personas fueron evacuadas en Guangdong. El calentamiento intensifica el vapor disponible, mientras la vulnerabilidad de viviendas, cultivos e infraestructura convierte la lluvia en desastre.

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Una sucesión de lluvias torrenciales, crecidas repentinas, deslizamientos y tifones afecta territorios desde Afganistán y Bangladesh hasta China, Japón, Vietnam y Taiwán. No se trata de un único sistema meteorológico, sino de una temporada regional en la que episodios intensos se superponen y encuentran poblaciones expuestas, viviendas frágiles, cultivos en zonas inundables e infraestructura insuficiente.

En el este de Afganistán, diez días de lluvia dañaron caminos, arrasaron cultivos y derrumbaron casas de piedra y barro. Las inundaciones repentinas dejaron al menos 31 muertos y cientos de desaparecidos. Para las familias rurales, la emergencia no termina cuando baja el agua: la pérdida de techo, alimentos y accesos complica la asistencia y prolonga el riesgo sanitario.

En Bangladesh, la ciudad costera de Chattogram recibió a comienzos de julio un récord de 412,3 milímetros en 24 horas. La crecida alcanzó el distrito de Banshkhali, destruyó viviendas, inundó arrozales y mató animales de corral. Hogares con pocos recursos regresaron a estructuras húmedas o colapsadas, donde el agua contaminada y el hacinamiento elevan la posibilidad de fiebre y enfermedades.

China atraviesa desde abril una temporada de inundaciones en la que más de 600 ríos superaron niveles de alerta, 35% más que el promedio del mismo período de los cinco años anteriores. Un deslizamiento en Chongqing causó al menos 11 muertes y dejó 50 desaparecidos, mientras una crecida en un área de campamento de Gansu mató a diez personas e hirió a 23.

Las tormentas tropicales agregan otra capa de riesgo. El tifón Noul, el más fuerte en tocar tierra en China en lo que va del año, llevó a evacuar a más de 890.000 personas en Guangdong. Los pronósticos anticipan para el norte del país, incluida Beijing, lluvias entre 20% y 50% superiores a lo habitual y entre cuatro y seis tifones con impacto durante el verano, frente a un promedio de 4,2.

Taiwán reportó en junio pérdidas agrícolas por más de 330 millones de dólares taiwaneses —unos 10,2 millones de dólares estadounidenses— y Taipéi registró su mes más lluvioso en más de un siglo. El calentamiento global no explica por sí solo cada muerte o derrumbe, pero sí intensifica una condición física básica: una atmósfera más cálida retiene más vapor y puede descargar lluvias más fuertes, un patrón previsto por el IPCC para las regiones monzónicas de Asia.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja reclama invertir antes del impacto en preparación local, alertas, evacuación y reducción de riesgos. Con nuevos episodios de lluvia previstos y un próximo El Niño en el horizonte, los pasos concretos incluyen reforzar viviendas y drenajes, proteger escuelas y centros de salud, asegurar rutas de acceso y financiar respuestas comunitarias antes de que una alerta se convierta en otra pérdida masiva.