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Assam llega a 100 muertes por las inundaciones mientras comienza el regreso a hogares destruidos

El balance oficial alcanzó 100 muertes al 10 de agosto y varios ríos seguían sobre niveles de peligro. Más de 700.000 personas fueron desplazadas desde julio; al menos 49.000 continuaban en 125 campamentos y centros de distribución mientras avanzaba una recuperación todavía inestable.

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La crisis por inundaciones en Assam, en el noreste de India, alcanzó 100 muertes el 10 de agosto después de que las autoridades informaran dos nuevos fallecimientos. Varios ríos permanecían por encima de los niveles de peligro y el organismo estatal de gestión de desastres advirtió que las zonas vulnerables todavía podían sufrir nuevas crecidas, aunque el agua comenzaba a retroceder en algunos lugares.

Las lluvias monzónicas intensas desbordaron el Brahmaputra y sus afluentes desde julio. El Brahmaputra nace en la región tibetana de China y recorre unos 900 kilómetros por Assam, donde su enorme llanura de inundación sostiene agricultura y asentamientos, pero también expone a comunidades enteras cuando los caudales suben con rapidez. Caminos, viviendas, campos y otras infraestructuras quedaron dañados.

Más de 700.000 personas fueron desplazadas durante el episodio y cerca de 300.000 pasaron por campamentos gubernamentales. Al corte del 10 de agosto, al menos 49.000 seguían alojadas en 125 campamentos y centros de distribución. Esas cifras describen momentos distintos de la emergencia y no deben sumarse: el descenso de la población albergada refleja retornos, no una recuperación completa.

En el distrito de Sivasagar, uno de los más castigados, familias volvieron a viviendas cubiertas por entre 60 centímetros y un metro de limo. En la aldea de Nepali Khuti, que tenía alrededor de cien hogares antes de las inundaciones, residentes dijeron que sólo quedaron unas pocas casas. La pérdida de ganado golpeó especialmente a familias dedicadas a la producción lechera.

El regreso abre una segunda emergencia. Retirar sedimentos, comprobar la estabilidad de las estructuras, recuperar agua segura y prevenir enfermedades requieren tiempo y asistencia. La destrucción de animales, cultivos y herramientas significa que una casa accesible no equivale a un medio de vida restablecido. La reconstrucción deberá considerar tanto el daño físico como la interrupción de ingresos rurales.

Las autoridades comenzaron a distribuir chapas para techos y otros materiales y ordenaron acelerar las evaluaciones para habilitar apoyo de rehabilitación. Unas 50.000 personas ya habían recibido compensaciones monetarias provisionales, según el gobierno estatal. El dato fue corregido por la fuente original y no debe confundirse con 500.000; tampoco representa el total definitivo de beneficiarios o pérdidas.

Las inundaciones son recurrentes durante el monzón de Assam, pero la exposición no convierte cada desastre en inevitable. La evidencia regional indica que el calentamiento causado por actividades humanas intensifica la capacidad del aire para descargar lluvias extremas y vuelve más erráticos algunos patrones monzónicos. Reducir el riesgo exige alertas, refugios, agua y salud, pero también ordenamiento de llanuras, infraestructura adaptable y recuperación diseñada para la próxima crecida.

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