El aumento de los vales del Boiler Upgrade Scheme en octubre de 2023 elevó un 24% las instalaciones mensuales de bombas de calor en el norte de Inglaterra frente a la evolución observada en Escocia, según una investigación de LSE, Imperial College London y UCL. El efecto estimado equivale a unas 7.200 unidades adicionales durante los 20 meses posteriores a la reforma, sobre una base de 260.000 registros certificados.
El diseño aprovecha una diferencia institucional. El programa BUS rige en Inglaterra y Gales, mientras Escocia administra esquemas propios cuyos niveles de ayuda no cambiaron en octubre de 2023. Al comparar la trayectoria de áreas inglesas con la escocesa, los investigadores intentan aislar el impacto del aumento del vale de tendencias comunes como precios de energía, clima, tasas de interés o mayor conocimiento de la tecnología.
El 23 de octubre de 2023, el apoyo para bombas de calor de fuente aérea pasó de 5.000 a 7.500 libras y el de equipos geotérmicos subió de 6.000 a 7.500. Un instalador acreditado solicita el vale en nombre del hogar y descuenta su valor de la factura. Así, la política reduce el costo inicial, una de las barreras más visibles para reemplazar calderas fósiles.
La evaluación también examina quién captura el subsidio. Existía el temor de que los instaladores aumentaran precios y absorbieran las 2.500 libras adicionales. Los autores encontraron lo contrario: un mercado local más grande atrajo nuevos proveedores, la competencia redujo precios y los hogares habrían ahorrado más que el aumento nominal del vale. Ese mecanismo es importante porque diferencia una ayuda que expande oferta de otra que sólo eleva márgenes.
El 24% no debe leerse como aumento uniforme de todo el Reino Unido ni como porcentaje de hogares que abandonaron el gas. La muestra se concentra en instalaciones certificadas del norte de Inglaterra y Escocia, el comparador posee políticas propias y el período posterior es de 20 meses. La inferencia depende de que, sin la reforma, ambas zonas hubieran seguido tendencias suficientemente paralelas; estudios posteriores deberán comprobar persistencia, distribución social y resultados fuera de la muestra.
Una bomba de calor tampoco garantiza por sí sola menores facturas o emisiones. El resultado depende del aislamiento del edificio, tamaño y configuración del equipo, calidad de instalación, tarifas eléctricas, temperatura de funcionamiento y fuente de generación. El subsidio resuelve parte del capital inicial, pero necesita acompañarse con formación de técnicos, protección al consumidor, información sencilla y apoyo específico para viviendas difíciles o familias sin capacidad de adelantar gastos.
Subsidios de capital similares existen en 22 países europeos y también en Estados Unidos, Canadá, China, Japón y Corea. La lección transferible no es copiar una cifra, sino evaluar cómo interactúan monto, estabilidad, capacidad instaladora y competencia. Si el efecto se confirma a largo plazo, el caso británico muestra que una ayuda más generosa puede acelerar adopción y abaratar el mercado; para una transición justa, deberá además llegar a quienes hoy quedan fuera.