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Más de la mitad de la población mundial habría respirado niveles muy altos de ozono

CAMS estimó que más de la mitad del planeta estuvo expuesta a ozono superficial muy alto o extremo entre enero y septiembre. El cálculo combina mediciones, satélites y modelos, y no equivale a una lectura personal directa.

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Más de la mitad de la población mundial estuvo probablemente expuesta a niveles muy altos o extremadamente altos de ozono troposférico entre enero y septiembre de 2026, según CAMS. La conclusión surge de una evaluación global y debe leerse como estimación de exposición, no como medición directa de cada persona.

El sistema combina estaciones de calidad del aire, observaciones satelitales y modelos meteorológicos para reconstruir concentraciones y transporte. Esa metodología amplía la cobertura en regiones con pocas estaciones, aunque conserva las incertidumbres propias de cualquier producto modelado.

El ozono a nivel del suelo se forma cuando metano, óxidos de nitrógeno y otros contaminantes reaccionan con la luz solar y el calor. Puede agravar asma, inflamación e infecciones y causar falta de aire; no debe confundirse con la capa de ozono estratosférica que protege de la radiación ultravioleta.

Las olas de calor dificultan reducir el problema. Incluso cuando bajan las emisiones precursoras, temperaturas más altas aceleran la química que forma smog y pueden neutralizar parte del beneficio, por lo que el calentamiento obliga a elevar la ambición del control.

En América del Norte, más de una cuarta parte de la población habría respirado aire muy malo o extremo por ozono y otro 41% aire malo. La comparación usa la guía de la OMS, más estricta que el estándar estadounidense, un detalle esencial para interpretar las categorías.

Los incendios aportan óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y partículas finas. En 2026, humo transportado desde Norteamérica y grandes fuegos en Francia y España empeoraron el aire europeo, combinando smog con hollín dañino para pulmones y corazón.

La respuesta requiere reducir metano, NOx y compuestos orgánicos en energía, transporte e industria, junto con prevención de incendios y alertas de salud. Aflojar normas sobre centrales y vehículos puede aumentar la exposición local precisamente cuando el calor hace más difícil controlar el ozono.