Actualidad ASE
Actualidad ASE

Inundaciones y deslizamientos dejan muertos y comunidades aisladas en La Española

Un sistema de baja presión causó al menos cuatro muertes y dos desapariciones en Haití; más de 3.200 familias resultaron afectadas. En República Dominicana, 30 comunidades quedaron aisladas y más de 100 viviendas se inundaron.

ASE AUDIO

Escuchar este artículo

Listo para escuchar

Las lluvias intensas provocadas por un sistema de baja presión sobre el norte del Caribe causaron inundaciones y deslizamientos en Haití y República Dominicana, los dos países que comparten la isla de La Española. El balance oficial difundido el 27 de octubre registró al menos cuatro muertes y dos personas desaparecidas en el suroeste haitiano, además de aislamiento y daños habitacionales a ambos lados de la frontera.

La Protección Civil de Haití informó que más de 3.200 familias fueron afectadas y que cientos de viviendas quedaron destruidas. Los deslizamientos dañaron o bloquearon varias carreteras del suroeste, una condición que complica la llegada de rescatistas, alimentos, agua segura y atención médica. Las cifras son preliminares y pueden cambiar a medida que los equipos alcancen localidades que permanecen incomunicadas.

En República Dominicana, el Centro de Operaciones de Emergencias reportó al menos 30 comunidades aisladas y más de 100 viviendas inundadas. Ese balance no debe sumarse sin distinción al de Haití: cada autoridad utiliza sus propias categorías, tiempos de corte y procedimientos. Presentar los datos por país permite conservar su significado y evita convertir hogares inundados, familias afectadas y comunidades aisladas en una sola cifra engañosa.

El peligro no termina cuando deja de llover. Laderas saturadas pueden deslizarse después del pico de precipitación, los ríos pueden seguir creciendo y los caminos dañados pueden ceder bajo tránsito pesado. En viviendas anegadas aparecen riesgos de electrocución, contaminación de pozos, enfermedades transmitidas por agua y pérdida de medicamentos, documentos y alimentos. Por eso el retorno requiere inspección y no sólo descenso visible del agua.

La prioridad inmediata es localizar a las personas desaparecidas, evacuar zonas inestables y restablecer acceso a las comunidades aisladas sin exponer a los equipos. Refugios seguros necesitan agua potable, saneamiento, protección de niños y mujeres, continuidad de tratamientos y mecanismos de reunificación familiar. En sectores rurales, también importa registrar pérdidas de cultivos, animales y herramientas que sostienen los ingresos después de la emergencia.

La misma perturbación meteorológica produjo impactos distintos dentro de una isla compartida. La vulnerabilidad depende de la ubicación de asentamientos, calidad de la vivienda, cobertura vegetal, drenajes, carreteras y capacidad institucional. El sistema de baja presión explica el disparador meteorológico, pero no por sí solo la distribución del daño; esa distinción es clave para que la reconstrucción no repita las condiciones que transformaron lluvia intensa en desastre.

Cuando concluya la fase de rescate, la recuperación debería integrar estabilización de laderas, restauración de cuencas, drenaje urbano, puentes y caminos resistentes, alertas accesibles y planificación transfronteriza. Haití y República Dominicana necesitan intercambiar información hidrometeorológica porque comparten cuencas y sistemas atmosféricos. El balance final deberá mantener fecha de corte, metodología y fuentes oficiales para no cerrar prematuramente una emergencia que seguía evolucionando.