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Una tienda barrial filipina reemplaza 145.000 sachets con recargas

Tingi Tindahan recuperó en Malabon la compra fraccionada con envases reutilizados para vender alimentos y limpiadores sin plástico descartable. El modelo combina precios menores con reducción de residuos, pero sus promotores advierten que la responsabilidad empresarial y la aplicación de la ley siguen siendo indispensables.

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En el barangay Potrero de Malabon, una pequeña tienda pública convirtió la cultura filipina de comprar sólo lo necesario en una estrategia contra los residuos plásticos. Tingi Tindahan vende salsa de soja, aceite, vinagre, harina, azúcar y productos de limpieza en envases que llevan los propios clientes.

La práctica recupera un hábito anterior a la expansión del sachet. Durante décadas, la compra fraccionada o tingi usó botellas y frascos reutilizados; el envase flexible de una sola porción cambió ese sistema y dejó materiales multicapa difíciles de reciclar. Filipinas genera al menos 2,7 millones de toneladas de residuos plásticos por año y algunas estimaciones calculan 164 millones de sachets diarios.

El local fue abierto en julio de 2024 por el consejo barrial con apoyo de Mother Earth Foundation. Los productos se guardan en frascos grandes y una máquina adaptada dispensa condimentos y líquidos de limpieza las 24 horas. El mecanismo mantiene el acceso en cantidades pequeñas sin asociarlo obligatoriamente a un envase nuevo.

El precio resultó decisivo para la aceptación. Cien mililitros de vinagre cuestan allí cinco pesos filipinos, frente a ocho pesos por un sachet equivalente en comercios. Los hogares de bajos ingresos pueden comprar por pocos pesos, contradiciendo la idea de que las tiendas de recarga sólo funcionan para consumidores con capacidad de comprar a granel.

Después de las dudas iniciales, la iniciativa estimó haber evitado al menos 145.000 sachets en un año. El impacto es pequeño frente al volumen nacional, pero tiene importancia en una ciudad baja y expuesta a inundaciones, donde los envases obstruyen desagües y estuarios y las limpiezas posteriores a tifones pueden prolongarse un mes.

El proyecto no exime a fabricantes y grandes marcas. La ley filipina de responsabilidad extendida del productor, aprobada en 2022, exige a grandes empresas recuperar envases o enfrentar sanciones de al menos cinco millones de pesos, pero activistas cuestionan su aplicación. Un modelo barrial no puede compensar por sí solo 164 millones de unidades diarias.

Potrero busca que otras comunidades repliquen la tienda. Para escalar sin perder su ventaja social harán falta suministro estable, normas sanitarias, medición de envases evitados y apoyo municipal. La transición será completa sólo si la reutilización accesible se combina con rediseño empresarial, metas exigibles de reducción y sistemas de recuperación efectivos.