El océano absorbió 23 zettajulios de calor en 2025, el valor anual más alto desde que existen registros, según el décimo Informe Copernicus sobre el estado del Océano. Esa energía equivale aproximadamente a cuarenta veces el consumo mundial del mismo año. El indicador no es una temperatura: mide el calor acumulado en la masa oceánica, que recibe más de 90 % del exceso generado por la concentración humana de gases de efecto invernadero.
La temperatura de la superficie marina de 2025 fue la tercera más alta registrada, 0,49 °C sobre el promedio de 1981-2010. Entre 1982 y 2025 aumentó en promedio 0,12 °C por década. Superficie y contenido térmico describen aspectos distintos: la primera responde con rapidez a atmósfera y corrientes; el segundo revela la energía almacenada en profundidad y condiciona impactos durante períodos prolongados.
Más calor favorece olas marinas extremas, expansión térmica, pérdida de oxígeno y cambios fisicoquímicos que reorganizan ecosistemas. En el sistema de Humboldt, frente a Perú y Chile, la preocupación es mayor porque la alta productividad ya genera una zona mínima de oxígeno. Temperaturas y desoxigenación pueden alterar distribución de anchoveta, sardina, plancton y depredadores, con consecuencias ecológicas y pesqueras.
El nivel medio del mar aumentó alrededor de 3,8 milímetros por año entre 1999 y 2025; para 2012-2025, el promedio subió a 4,2 milímetros. A la expansión del agua se suma el deshielo continental. El océano se volvió además 17 % más ácido entre 1985 y 2025. Calentamiento, elevación y acidificación actúan juntos sobre arrecifes, costas, infraestructura y fuentes de alimento.
Entre enero de 2023 y septiembre de 2025, 84,4 % de los arrecifes coralinos mundiales experimentó estrés térmico suficiente para causar blanqueamiento. El Pacífico ecuatorial y las costas de Ecuador y Perú registraron episodios severos recurrentes desde 1982. La exposición no significa mortalidad idéntica en todos los sitios, pero la repetición reduce tiempo de recuperación y aumenta el riesgo de pérdida de hábitat y servicios turísticos y pesqueros.
Los pequeños Estados insulares aparecen como centinelas: desde 1960 todas sus zonas económicas exclusivas se calentaron y, desde 1999, 65 % de su superficie conjunta estuvo expuesta a una aceleración del nivel del mar. En la Antártida, 2025 fue el cuarto año consecutivo con un mínimo de hielo marino inferior a dos millones de kilómetros cuadrados, comprometiendo zonas de reproducción del pingüino emperador.
El informe, elaborado con 125 científicos y datos satelitales, mediciones directas y modelos, reúne tendencias globales sin reemplazar monitoreo regional. Mitigar exige reducir gases de efecto invernadero; adaptarse requiere proteger costas, pesca, arrecifes y comunidades con información local. Los 23 zettajulios sintetizan una realidad física: mientras continúen las emisiones, el océano amortiguará el calentamiento atmosférico acumulando riesgos que luego devuelve en forma de calor, nivel y transformación ecológica.