Un incendio forestal quemó aproximadamente 150 hectáreas de vegetación y bosque en Dunwich Heath y la reserva natural de Minsmere, en la costa inglesa de Suffolk. Más de cien bomberos trabajaron desde la noche del miércoles y el viernes la situación comenzaba a estabilizarse, aunque seguía declarada como incidente mayor y podía cambiar.
El operativo incluyó un helicóptero capaz de descargar mil litros de agua de mar por pasada y seis unidades enviadas desde Londres. Alrededor de 50 personas fueron evacuadas de viviendas y de un parque de vacaciones; un centro comunitario en Westleton funcionó como refugio temporal.
El área afectada equivale a unos 210 campos de fútbol y comprende dos sitios protegidos. Dunwich conserva uno de los escasos paisajes de brezales bajos costeros del Reino Unido, mientras Minsmere alberga especies poco comunes como chotacabras, ruiseñores y currucas rabilargas.
La pérdida no termina cuando se apaga la última llama. Responsables de conservación advirtieron que la vegetación puede tardar décadas en recuperar su estructura previa y que las aves supervivientes enfrentan falta de alimento y lugares de reproducción. National Trust abrió una campaña de emergencia para restaurar el brezal y hacerlo más resiliente.
El incendio se desarrolló a pocos kilómetros de la central nuclear Sizewell B y del proyecto Sizewell C. Las autoridades de emergencia informaron que no había preocupación inmediata por una propagación hacia las instalaciones, y EDF afirmó que la planta B operaba normalmente, era monitoreada y no estaba en alerta.
La causa todavía no había sido establecida. El contexto, en cambio, era claro: Suffolk había recibido apenas el 2% de su lluvia mensual promedio de julio; la mitad de Inglaterra estaba oficialmente en sequía y los datos provisionales apuntaban al julio más seco de Inglaterra y Gales en casi dos siglos de registros. El terreno extremadamente seco aceleró la propagación.
Los próximos pasos combinan investigación, vigilancia de puntos calientes y un plan de recuperación de largo plazo. La restauración deberá medir suelo, vegetación, aves e invertebrados durante años, mientras la prevención exige restricciones sobre barbacoas descartables, colillas y otras fuentes humanas de ignición, junto con servicios de incendio preparados para un clima más cálido y seco.