Polysmart Packaging puso en marcha la primera fase de una planta de reciclaje de PET de grado alimentario en Mowe, estado de Ogun, con una inversión anunciada de US$60 millones. La instalación fue diseñada para procesar hasta 100.000 toneladas anuales de botellas posconsumo y convertir parte de ese flujo en resina apta para nuevos envases. La inauguración abre capacidad industrial, pero todavía no demuestra que esos máximos se hayan alcanzado.
A plena operación, el proyecto prevé producir hasta 60.000 toneladas de rPET alimentario y 20.000 toneladas de otros plásticos reciclados por año. La diferencia entre material recibido y producto final refleja tapas, etiquetas, suciedad, humedad, polímeros incompatibles y pérdidas del proceso. Por eso el indicador relevante no será sólo cuántas botellas ingresan, sino el rendimiento, la pureza, el consumo de recursos y el destino de cada rechazo.
La línea integra clasificación y reciclaje de proveedores europeos como TOMRA, EREMA y Sorema. Alcanzar calidad para contacto con alimentos requiere separar polímeros y colores, lavar, descontaminar y controlar migración y trazabilidad. Los reguladores deberán verificar de forma independiente que la resina cumple las normas y que las declaraciones de contenido reciclado corresponden a material posconsumo realmente recuperado.
El abastecimiento es el principal desafío operativo. Polysmart afirma contar con 25 centros de agregación en ocho estados y planea abrir otros 250 en dos años. La meta equivale a captar unas 6.500 millones de botellas al año, una escala que exige rutas estables, clasificación en origen, precios previsibles y sistemas que no desplacen a recolectores informales ni empeoren sus condiciones de trabajo.
La empresa proyecta alrededor de 1.000 empleos directos y más de 50.000 indirectos en recolección, transporte y procesamiento. Esas cifras deben leerse como estimaciones, no como puestos ya verificados. La calidad del empleo dependerá de contratos, ingresos, equipos de protección, prevención de accidentes, igualdad de oportunidades y capacidad de los recolectores para negociar dentro de la nueva cadena.
Polysmart calcula que sustituir resina virgen importada podría ahorrar a Nigeria unos US$72 millones anuales en divisas. La producción local puede reducir exposición a precios externos y emisiones asociadas a plástico virgen, siempre que la planta opere con energía eficiente, trate sus aguas de lavado, controle emisiones y evite que residuos no reciclables terminen en vertederos abiertos o sean quemados.
La planta no resuelve por sí sola la contaminación plástica. Nigeria aún necesita prevención, envases reutilizables, responsabilidad del productor, recolección municipal y mercados confiables para el material. El éxito deberá medirse con toneladas efectivamente procesadas y vendidas, tasas de recuperación, calidad certificada, empleo seguro y balances públicos de agua, energía y rechazos. La capacidad anunciada es una oportunidad que ahora debe convertirse en resultados auditables.