La empresa india ProClime y la gestora de inversiones sostenibles japonesa Cadira Capital Management firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar una plataforma de biochar en India. El primer objetivo es movilizar USD 10 millones y financiar la construcción de siete plantas distribuidas en seis estados.
Las instalaciones usarían residuos agrícolas, biomasa forestal residual y especies invasoras como materia prima. Mediante pirólisis, un proceso de calentamiento con poco oxígeno, parte del carbono de la biomasa se estabiliza en un material sólido que puede aplicarse al suelo o utilizarse en otros productos, evitando que regrese rápidamente a la atmósfera.
Los socios proyectan generar alrededor de 35.000 créditos de remoción de dióxido de carbono por año bajo los estándares Puro.earth e Isometric. Esa cifra todavía no representa créditos emitidos: dependerá de que las plantas se construyan, la materia prima cumpla criterios de sostenibilidad y cada tonelada sea cuantificada, verificada y registrada.
El acuerdo reparte funciones. Cadira liderará la formación y administración del capital; ProClime quedará a cargo del abastecimiento, las operaciones, la relación con comunidades, la originación de créditos y el monitoreo de largo plazo. Raicho Capital estructuró la colaboración y actuará como asesor.
El biochar puede combinar remoción durable con manejo de residuos y mejora de determinados suelos, pero no todo balance es automáticamente positivo. La integridad depende de evitar tala inducida, competencia por biomasa, transporte excesivo, contaminación durante la pirólisis y doble conteo. También debe demostrarse que el carbono almacenado es adicional y permanece el tiempo declarado.
Para India, la propuesta busca convertir flujos dispersos de residuos en una cadena industrial que genere empleo y apoye la restauración de tierras. Sin embargo, la escala en seis estados exigirá contratos trazables, beneficios locales y controles sobre usos previos de la biomasa; llamar “residuo” a un material no elimina su valor ecológico o productivo.
El próximo hito no es la venta de créditos, sino el cierre financiero, la selección pública de sitios y el desarrollo técnico de cada planta. Sólo después vendrán puesta en marcha, auditoría y emisión. El proyecto será evaluable por el capital realmente movilizado, la calidad del suministro, el desempeño ambiental local y las remociones verificadas, no por el volumen anunciado en el memorando.