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La península coreana enfrenta calor récord y amplía su respuesta de emergencia

Yangsan alcanzó 42,5 °C, el mayor registro en 122 años de observaciones surcoreanas, mientras la ola de calor se extendía hacia Seúl y el oeste. Corea del Sur reportó 14 muertes y 1.889 enfermedades relacionadas con el calor desde mediados de mayo.

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Una ola de calor récord se extendió por la península coreana y llevó a Corea del Sur a ampliar su respuesta de emergencia. Yangsan, en el sudeste, registró 42,5 °C el 2 de agosto, la temperatura más alta en 122 años de observaciones nacionales, después de haber superado el récord del país durante los dos días anteriores.

El episodio, inicialmente concentrado en el sudeste surcoreano, avanzó hacia el área metropolitana de Seúl y las regiones occidentales. La Administración Meteorológica de Corea emitió por primera vez una advertencia de calor severo para sectores de Seúl y la vecina provincia de Gyeonggi, mientras mantenía el máximo nivel de alerta en Busan, Ulsan, Gyeongsang del Sur y partes de Gwangju y Jeolla del Sur.

El impacto sanitario ya era mensurable. La Agencia de Control y Prevención de Enfermedades de Corea informó que 14 personas habían muerto y 1.889 habían sufrido enfermedades relacionadas con el calor desde mediados de mayo. Las noches tropicales, que impiden que el organismo se recupere, y la persistencia prevista de las altas temperaturas elevan el riesgo para adultos mayores, trabajadores al aire libre, personas con enfermedades crónicas y hogares sin refrigeración adecuada.

El gobierno elevó la alerta nacional por ola de calor al segundo nivel más alto. La primera ministra Han Seong-sook ordenó movilizar recursos ministeriales y locales frente a los riesgos simultáneos de calor y sequía, habilitando fondos adicionales e inspecciones más frecuentes. Distritos de Seúl ampliaron refugios climatizados y repartieron agua y sombrillas, mientras Yangsan reforzó el riego de calles y la distribución de agua.

La emergencia también alcanzó la infraestructura y la vida cotidiana. Las autoridades eléctricas activaron medidas especiales porque el uso de aire acondicionado podía llevar la demanda a un récord hacia fines de agosto. La organización profesional de béisbol canceló partidos en Busan y Changwon y dejó abierta la posibilidad de nuevos cambios, una señal de que los protocolos laborales y deportivos deben responder a condiciones térmicas y no sólo al calendario.

Corea del Norte atravesaba el mismo sistema de calor. Medios estatales informaron temperaturas cercanas a 40 °C en sectores del país, avisos extendidos durante la semana y una quinta noche tropical consecutiva en Pyongyang. La información disponible es más limitada que en el sur, pero la concurrencia a instalaciones acuáticas y zonas costeras mostró una búsqueda generalizada de alivio en ambos lados de la frontera.

Un episodio aislado requiere estudios específicos para cuantificar cuánto influyó el cambio climático, pero el calentamiento de origen humano aumenta la probabilidad y la intensidad de extremos de calor. La respuesta inmediata debe reducir exposición y mortalidad; el siguiente nivel exige adaptar viviendas, redes eléctricas, espacios públicos, sistemas sanitarios y normas laborales a noches más cálidas y récords que ya desbordan los parámetros históricos.

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