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Puerto Rico impone cortes rotativos de agua a más de 180.000 personas durante la sequía

San Juan y sectores de otras seis ciudades quedaron bajo un esquema que interrumpe el servicio durante 48 horas por turno. Julio fue el mes más seco en más de 120 años de registros en la capital, mientras las autoridades reconocen que fallas de infraestructura anteriores a la sequía agravan la emergencia.

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Puerto Rico programó un racionamiento rotativo que dejará sin agua corriente a más de 180.000 personas durante 48 horas por turno. La medida comprende San Juan y determinados sectores de Carolina, Juncos, Gurabo, Trujillo Alto, Canóvanas y Loíza. El esquema debía comenzar el viernes 7 de agosto y las autoridades no fijaron una fecha de finalización.

La gobernadora Jenniffer González-Colón advirtió que las condiciones pueden empeorar y que la duración dependerá de lluvias que todavía no aparecen en el pronóstico inmediato. El Servicio Meteorológico Nacional esperaba que durante las siguientes dos o tres semanas las precipitaciones quedaran al menos 50% por debajo del promedio. Los especialistas proyectaban que el patrón seco podía persistir hasta septiembre.

Julio fue el mes más seco registrado en San Juan en más de 120 años y también el segundo julio más caluroso de la capital. El Monitor de Sequía de Estados Unidos clasificó casi una cuarta parte de Puerto Rico bajo sequía severa y otro 36% bajo sequía moderada. El fortalecimiento de El Niño modifica los patrones regionales, pero no convierte cada interrupción del servicio en un efecto exclusivamente meteorológico.

La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados anunció camiones cisterna con agua potable y prioridad para hospitales y residencias de adultos mayores. La logística es especialmente crítica para personas postradas, mayores o sin vehículo, que no pueden cargar recipientes pesados. Un corte de 48 horas también obliga a reforzar almacenamiento seguro, higiene y continuidad de servicios sanitarios.

La sequía se superpone con problemas estructurales. Algunas comunidades ya sufrían interrupciones durante meses e incluso hasta un año antes del nuevo esquema. En mayo, el alcalde de San Juan demandó a la autoridad de agua por fallas que consideró ajenas a la falta de lluvia. La propia gobernadora reconoció décadas de inversión y mantenimiento insuficientes en la red.

Puerto Rico ya aplicó racionamientos en 2020 y 2015; en aquel último episodio, unos 400.000 usuarios recibían agua sólo cada tercer día. Esa experiencia muestra que reducir consumo puede proteger reservas en una emergencia, pero también que los cronogramas prolongados trasladan grandes costos a hogares, comercios, escuelas y centros de salud cuando no existen redes confiables ni apoyo suficiente.

Los indicadores inmediatos serán el nivel de las fuentes de abastecimiento, la lluvia efectiva y el cumplimiento del reparto por cisternas. A mediano plazo, la evaluación deberá separar cuánto del déficit respondió a la sequía y cuánto a pérdidas, averías y falta de capacidad. El racionamiento administra la escasez actual, pero no sustituye obras, mantenimiento, transparencia operativa ni planes de adaptación ante episodios secos más frecuentes o intensos.

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