El estado de São Paulo permanece bajo alerta por una masa de aire caliente y seco que elevó las temperaturas en pleno invierno. El aviso de la Defensa Civil rige hasta el 19 de agosto y combina tres riesgos: calor muy superior a la media, humedad relativa excepcionalmente baja y condiciones capaces de acelerar incendios forestales.
El interior concentra las anomalías mayores. Presidente Prudente, Franca y Ribeirão Preto pueden registrar temperaturas hasta 7 °C por encima de lo habitual. En Bauru, Araraquara, Campinas y la región metropolitana, la diferencia prevista oscila entre 3 °C y 5 °C. La intensidad no será idéntica en todo el territorio.
La humedad quedará por debajo del 30% en gran parte del estado y puede caer a menos del 20% en la mitad oeste. El aire muy seco favorece la pérdida de humedad de la vegetación y reduce el margen para controlar un foco. Calor, combustible vegetal seco y viento convierten una ignición pequeña en una emergencia potencial.
La capital también siente el cambio brusco. El Centro de Gestión de Emergencias informó que la sensación térmica pasó de 12 °C a 23 °C en menos de un día, con una máxima prevista de 29 °C al emitirse el aviso. El salto rápido exige atención porque viviendas, escuelas, trabajadores y servicios llegan desde condiciones invernales más frescas.
La amenaza sanitaria no se limita al calor. La baja humedad puede agravar irritación y crisis respiratorias, especialmente en niños, personas mayores y quienes viven con enfermedades pulmonares o alergias. La vigilancia debe observar síntomas y exposición acumulada, sobre todo durante las horas más secas y en lugares afectados por humo.
La Defensa Civil pidió no arrojar colillas en banquinas ni sobre vegetación seca, y desaconsejó quemas y limpieza de terrenos con fuego. La prevención es decisiva porque el tiempo peligroso no inicia por sí solo la mayoría de los incendios: necesita una fuente de ignición. Evitar conductas de riesgo reduce la presión sobre brigadas y comunidades rurales.
El 19 de agosto marca el final previsto del aviso, no una garantía de normalización automática. Las autoridades deberán actualizar temperatura, humedad, viento y focos activos antes de reducir el nivel de alerta. El balance debe considerar incendios evitados o contenidos, atenciones de salud y capacidad de comunicar riesgos distintos para cada región del estado.