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La mineria ilegal de oro elimina 7.901 hectareas en la frontera entre Brasil y Colombia

Un campamento de mineria ilegal, visto desde un helicoptero de la Agencia Ambiental de Brasil, durante un operativo contra la mineria ilegal en territorio indigena yanomami en el estado de Roraima en Brasil, el 11 de febrero del 2023. (AP foto/Edmar Barros)

El monitoreo satelital ubica 92% de la perdida en Brasil y una expansion reciente dentro del Parque Rio Pure en Colombia. Las operaciones reducen temporalmente las dragas, pero la red logistica vuelve a activar los frentes.

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La mineria ilegal de oro ha eliminado 7.901 hectareas de bosque, casi 19.500 acres, a lo largo de las cuencas Pure y Purue en la frontera entre Brasil y Colombia, segun un analisis del Proyecto Monitoreo de la Amazonia Andina y el Field Museum. Las imagenes muestran una expansion acelerada alrededor de rios remotos, areas protegidas y territorios de pueblos en aislamiento.

Brasil concentra 92% de la deforestacion detectada. La mineria aparece en la serie satelital desde 2001 y habia afectado unas 980 hectareas al terminar 2021, pero 88% de toda la perdida ocurrio desde 2022. Solo en 2022 y 2023 se abrieron 4.130 hectareas, una aceleracion que coincide con mas dragas, pistas, campamentos y corredores de abastecimiento.

En Colombia, la participacion es menor, 8%, pero mucho mas reciente. Los primeros claros, inferiores a cinco hectareas, fueron detectados en junio de 2024; llegaron a 38 hectareas al cierre de ese año, se duplicaron a comienzos de 2025 y sumaron otras 177 entre enero y mayo de 2026. Toda esa actividad esta dentro del Parque Nacional Natural Rio Pure, donde la mineria esta prohibida.

Vuelos y observaciones de 2024 y 2025 identificaron mas de 50 dragas dentro del parque. La zona protege el territorio de los pueblos Yuri y Passe, que han elegido permanecer aislados. La entrada de mineros eleva riesgos de violencia, enfermedades frente a las que tienen poca inmunidad, contaminacion por mercurio, caza, ruido y ruptura de rutas de movilidad y alimentacion.

Brasil y Colombia realizaron siete operativos desde diciembre de 2023, cuatro en Brasil y tres conjuntos. En algunos puntos se redujeron dragas y campamentos inmediatamente despues, pero la actividad regreso. Los centros de Japura, Maraa y Jutai sostienen combustible, motores, alimentos y transporte, mientras el oro puede salir hacia Manaos. Atacar equipos sin desarticular finanzas y logistica produce pausas, no cierre.

El mapa es evidencia de deforestacion y presencia minera, no una sentencia que individualice responsables. Tambien deja fuera impactos dificiles de ver desde el espacio: mercurio disuelto, sedimentos, peces contaminados, violencia y salud comunitaria. Colombia prohibio el mercurio en la mineria y reforzo normas, pero el uso clandestino persiste y el sistema fluvial conecta ambos lados de la frontera.

La respuesta requiere vigilancia binacional permanente, intercambio rapido de inteligencia, control de combustible y maquinaria, rastreo financiero y proteccion sanitaria de pueblos aislados sin forzar contacto. Los resultados deben medirse por meses sin reactivacion, recuperacion de cauces y seguridad territorial. Mas de 200 intervenciones dispersas no sustituyen una estrategia que corte las cadenas que hacen rentable volver.