Una sucesion de tormentas del Pacifico provoco inundaciones repentinas en Arizona y Colorado durante el 1 de noviembre y mantenia alertas para el dia siguiente. Algunas zonas podian recibir hasta cuatro pulgadas, unos 10 centimetros, sobre terrenos ya saturados. Carreteras cerradas, cauces rapidos y nuevas rondas de lluvia obligaron a evacuaciones y rescates en varias comunidades del suroeste estadounidense.
Pagosa Springs, una localidad de poco mas de 2.000 habitantes en Colorado, evacuo nuevamente su centro y sectores bajos junto al rio San Juan. El Servicio Meteorologico habia pronosticado que el cauce podia alcanzar 21,9 pies, 6,7 metros, el domingo por la noche, por encima del record de 17,8 pies establecido en 1911. Esa cifra era una proyeccion, no un nivel ya medido.
Al caer la tarde, el rio rondaba 14 pies, cerca de 4,2 metros, y continuaba bajo vigilancia. La diferencia no anulaba el peligro: calles y accesos permanecian cerrados y el municipio informo que agua residual habia llegado al cauce. Las autoridades pidieron evitar el contacto, tanto por la fuerza de la corriente como por posibles contaminantes que requieren muestreo posterior.
En Arizona, Oak Creek crecio alrededor de Sedona, donde residentes quedaron aislados y equipos de emergencia realizaron rescates. La unidad aerea del Departamento de Seguridad Publica saco personas desde techos, y cerca de 20 viviendas necesitaron reubicacion de emergencia. Hasta la tarde del domingo no se habian confirmado muertos ni heridos vinculados con esas operaciones.
La comunidad de Gisela recibio una orden de evacuacion total, y tambien hubo alertas en Camp Verde, el condado de Yavapai, Durango, el norte de Nuevo Mexico y alrededores de Tucson. En Flagstaff continuaba la busqueda de un hombre arrastrado por el agua; mientras no hubiera confirmacion oficial, el caso debia describirse como desaparicion y no como muerte.
Un meteorologo de Tucson explico que algunos sitios recibieron en pocos dias la lluvia normal de dos o tres meses. Ese volumen sobre suelos saturados transforma arroyos secos, pasos bajos y carreteras en corredores peligrosos. El riesgo depende no solo del total regional, sino de donde cae cada celda, la pendiente, el drenaje urbano y el tiempo entre pulsos.
El episodio seguia abierto al cierre de la informacion. La prioridad era mantener a la poblacion lejos de cruces inundados, sostener refugios y actualizar niveles observados en lugar de repetir el maximo pronosticado como hecho. Despues vendran la revision de puentes y alcantarillas, pruebas de agua, documentacion de danos y adaptacion de zonas construidas junto a cauces que responden con rapidez.