El Foro Líderes del Reciclaje 2026, celebrado en México, consolidó al país como un actor clave en la transición hacia la economía circular en América Latina. El evento contó con la participación de representantes de ECOCE, PETSTAR, Arca Continental y el Tecnológico de Monterrey, quienes coincidieron en que el reciclaje dejó de ser una tendencia ambiental para convertirse en una estrategia estructural de competitividad, inversión y desarrollo económico[reference:0].
La nueva Ley General de Economía Circular fue señalada como el marco regulatorio que impulsa esta transformación, alineando industria, academia, gobierno y sociedad en un ecosistema integrado[reference:1]. Desde ECOCE, Montserrat Ramírez destacó la evolución del sistema: de promover el reciclaje en un mercado incipiente a construir un ecosistema articulado de gestión y educación ambiental, subrayando que la nueva legislación abre una etapa de coordinación más amplia donde la corresponsabilidad ciudadana será clave[reference:2].
El modelo "botella a botella" de PETSTAR fue reconocido como uno de los más avanzados del mundo. Carlos Mendieta explicó que el sistema ha requerido inversiones superiores a los 280 millones de dólares, una red nacional de recuperación de envases, la inclusión social de recuperadores y sus familias, y un sistema de trazabilidad que certifica la resina reciclada a nivel global[reference:3]. Este enfoque combina sostenibilidad ambiental con derechos humanos, garantizando condiciones dignas para quienes participan en la cadena de reciclaje[reference:4].
David Moreno, gerente de sostenibilidad corporativa de Arca Continental, afirmó que la circularidad está integrada al modelo de negocio, especialmente en el diseño de empaques. En 2025, la empresa alcanzó un 36% de resina reciclada en promedio en sus envases, demostrando que la economía circular es un habilitador de valor y no una restricción[reference:5].
El Tecnológico de Monterrey resaltó el papel de la investigación en la transición hacia la circularidad. Jorge Membrillo explicó que México pasó de mitigar residuos a un modelo regulado con responsabilidad extendida para productores. El Tec desarrolla sandboxes para probar tecnologías, políticas públicas y estrategias con inteligencia artificial, incluyendo bioplásticos y reciclaje químico[reference:6].
El foro identificó desafíos clave para consolidar el modelo: la separación en origen, fortaleciendo la corresponsabilidad ciudadana; la conciencia social, integrando a los recuperadores en el sistema formal; la innovación tecnológica en bioplásticos y reciclaje químico; y la educación ambiental para fomentar hábitos de consumo responsables[reference:7].
El reciclaje inclusivo fue destacado como un eje central. No se trata solo de recuperar materiales, sino de reconocer quiénes participan en el proceso y garantizar que obtengan beneficios sociales y económicos, convirtiendo al reciclaje en una herramienta de desarrollo humano además de ambiental[reference:8]. El Foro concluyó que México avanza hacia un ecosistema sólido de economía circular basado en inversión, innovación, inclusión social y regulación progresiva, consolidándose como líder regional en reciclaje de PET y modelos de circularidad industrial[reference:9].