Treinta leones y tigres comenzaron a salir del antiguo zoológico de Luján, unos 70 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, en una operación que la organización Four Paws describe como uno de los mayores traslados internacionales de grandes felinos mantenidos en cautiverio. El viernes, cuidadores guiaron a los animales hacia cajas de transporte preparadas para viajes de varios días.
El grupo se divide en partes iguales. Nueve tigres y seis leones viajarán a Lionsrock, un santuario sudafricano de 60 hectáreas que alberga a más de 80 grandes felinos. Otros ocho tigres y siete leones irán a The Wild Animal Sanctuary, en Colorado, Estados Unidos. El objetivo es ofrecer recintos amplios y atención especializada, no devolverlos a la vida silvestre.
La logística refleja la escala del rescate. Los animales destinados a Colorado cruzarán primero hacia Chile, mientras la ruta sudafricana prevé un vuelo por Fráncfort o Ámsterdam hasta Johannesburgo y luego unas cuatro horas por carretera. Muchos fueron entrenados para entrar voluntariamente en las cajas; algunos necesitaron sedación y dos tigres fueron elevados en eslingas de lona.
El establecimiento cerró en 2020 por problemas de seguridad y bienestar animal. Se había hecho conocido por permitir que visitantes tocaran, alimentaran y posaran junto a especies peligrosas. Al momento del cierre albergaba alrededor de 200 grandes felinos, resultado de años de reproducción en condiciones que después dejaron una población difícil de reubicar.
Four Paws llegó en 2023 y registró 112 leones y tigres. Cuando recibió autorización para tomar el control en 2025 quedaban 62. Los equipos detectaron obesidad, pérdida muscular, mala nutrición, enfermedades dentales y renales, complicaciones de la extracción de garras y heridas que no habían cicatrizado adecuadamente.
La preparación incluyó nuevas dietas, tratamiento veterinario y capacitación del antiguo personal para reducir el estrés durante el manejo. El traslado no equivale a una liberación: animales criados durante generaciones bajo cuidado humano no pueden ser soltados sin más. Los santuarios ofrecen una salida de bienestar permanente, con menos contacto humano y espacios compatibles con sus necesidades.
La partida de los treinta es un hito, no el cierre del caso. Más de veinte grandes felinos permanecen en Luján mientras se buscan destinos de largo plazo. El éxito deberá medirse por la llegada segura, la adaptación sanitaria y conductual en los santuarios, la reubicación de los restantes y una rendición de cuentas que impida repetir el modelo que produjo el hacinamiento.