VinMetal Production and Trading prevé importar por vía marítima unas 950.000 toneladas anuales de chatarra de acero para abastecer un futuro complejo siderúrgico en Ha Tinh, en el centro de Vietnam. El volumen aparece en la documentación presentada durante la evaluación ambiental y el material se almacenaría en una zona exterior dentro del predio. La iniciativa todavía espera autorización, por lo que no existe importación ni producción operativa bajo este proyecto.
La chatarra será solo una parte de una cadena integrada que incluiría fabricación de coque, producción de pellets y sínter, fundición de hierro, fabricación de acero, colada continua y laminación. Esa combinación importa para interpretar su perfil ambiental: usar materia prima secundaria puede desplazar mineral virgen y recuperar metal, pero no convierte por sí sola al complejo en una acería de bajas emisiones si continúan procesos intensivos en carbón y energía.
La capacidad declarada alcanza cinco millones de toneladas anuales de productos siderúrgicos. El diseño contempla tres millones de toneladas de acero laminado en caliente, 1,4 millones de barras y 600.000 toneladas de alambrón. Son capacidades nominales para una planta futura, no una proyección de ventas ni una garantía de utilización plena, y dependerán de permisos, construcción, mercado, energía y abastecimiento.
El expediente también proyecta más de 2,5 millones de toneladas de subproductos por año: alrededor de 1,7 millones de escoria granulada y molida de alto horno y 800.000 toneladas de cemento elaborado a partir de escorias procesadas. Esa valorización puede sustituir materias primas de la construcción y evitar disposición final, pero requerirá demostrar calidad, inocuidad, trazabilidad, demanda estable y desempeño real a escala industrial.
VinMetal, filial del conglomerado Vingroup, obtuvo en febrero el certificado de registro de inversión. El presupuesto informado ronda los 80 billones de dongs vietnamitas, equivalentes a unos 2.755 millones de euros. La empresa prevé aportar cerca del 15 por ciento y cubrir el 85 por ciento restante con entidades de crédito y otras fuentes, una estructura que aún debe materializarse y expone el cronograma a condiciones financieras.
Según la solicitud ambiental, las obras podrían comenzar en el cuarto trimestre de 2026, extenderse unos 48 meses y permitir una entrada comercial en el primer trimestre de 2031. Un memorando firmado con Primetals Technologies contempla cooperación para desarrollar dos líneas de productos largos y planos. Ninguna de esas fechas o capacidades equivale a una decisión ambiental aprobada ni a una planta construida.
La evaluación deberá examinar no solo la circularidad de la chatarra, sino también su origen y contaminación, transporte marítimo, almacenamiento expuesto, consumo de agua y energía, emisiones del coque y del alto horno, calidad del aire, efluentes y destino efectivo de las escorias. El indicador decisivo será la cantidad de acero secundario que sustituya insumos vírgenes y emisiones, dentro de límites verificables; hasta entonces, el proyecto es una propuesta industrial de gran escala con beneficios y cargas aún por demostrar.