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La Corte brasileña valida la moratoria de soja, pero sostiene leyes que la debilitan

El Supremo Tribunal Federal reconoció la constitucionalidad del acuerdo voluntario, pero avaló normas estatales que retiran incentivos fiscales a empresas adherentes. El fallo conserva el instrumento en derecho, aunque no revierte la salida de grandes traders ni recompone su capacidad operativa.

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El Supremo Tribunal Federal de Brasil produjo un resultado jurídico de dos caras para la moratoria de soja amazónica. Confirmó que el acuerdo voluntario es constitucional, pero también sostuvo leyes estatales que niegan incentivos fiscales a agricultores y empresas que cumplen restricciones ambientales más exigentes que la legislación nacional. La decisión reconoce el pacto y, al mismo tiempo, debilita los incentivos para aplicarlo.

La moratoria nació en 2006 bajo presión de organizaciones ambientales y compradores internacionales. Los grandes comercializadores se comprometieron a no adquirir soja cultivada en tierras de la Amazonia desmontadas después de julio de 2008; el gobierno federal luego respaldó el esquema. Nunca fue una ley: funcionó mediante compromisos privados, monitoreo y acceso condicionado a cadenas de compra.

La disputa afecta un mercado de escala mundial. Brasil produce alrededor del 40% de la soja global y obtuvo 171,5 millones de toneladas en la campaña 2024-2025. China fue el principal destino de las exportaciones. Mato Grosso, Pará y Rondônia combinan producción relevante con áreas del bioma amazónico, por lo que las reglas comerciales influyen sobre decisiones territoriales de gran alcance.

Los productores sostienen que el pacto impone más que el Código Forestal: en propiedades amazónicas la norma nacional exige preservar 80% y permite desmontar legalmente hasta 20%, mientras la moratoria rechaza toda soja asociada a nuevos desmontes posteriores a 2008. Las leyes estatales ahora validadas permiten retirar ventajas tributarias a quienes adopten ese estándar privado adicional.

Un estudio publicado en julio en Science atribuyó a la moratoria una reducción del 35% de la deforestación en zonas de alto riesgo durante su primera década, sin pérdida de productividad. También estimó que su final podría inducir hasta 1,4 millones de hectáreas adicionales de deforestación en diez años y dejar una superficie comparable con Portugal expuesta a desmontes legalmente permitidos.

La capacidad operativa ya estaba deteriorada: los principales traders se retiraron en enero después de la aprobación de las normas estatales. ABIOVE celebró que el fallo reconociera los compromisos voluntarios, pero habló de la moratoria en pasado y pidió una nueva etapa de diálogo. Los productores de Mato Grosso, en cambio, interpretaron la decisión como respaldo a la autoridad de los estados.

El fallo no resuelve la contradicción entre legalidad mínima y compromisos ambientales superiores. El próximo movimiento será comprobar si empresas, gobiernos y compradores internacionales construyen un mecanismo que restablezca trazabilidad e incentivos sin depender de beneficios vulnerables a cada estado. Para la Amazonia, la medida real será la evolución del desmonte vinculado a soja, no la supervivencia nominal del acuerdo.