El Fondo Verde para el Clima aprobó dos proyectos apoyados por FAO por un valor total de US$184,8 millones durante su reunión B.46 del 28 de octubre. Las iniciativas tienen lógicas diferentes: Argelia recibe su primer proyecto del Fondo para restaurar estepas y bosques secos, mientras México obtiene un pago basado en resultados por reducciones de emisiones forestales verificadas en 2018 y 2019. Aprobación y resultados futuros no deben confundirse.
En Argelia, el programa de siete años trabajará sobre 454.138 hectáreas en seis provincias del histórico Green Dam, una franja iniciada en 1971 contra desertificación y degradación. El Fondo aporta una subvención de US$43 millones y el Gobierno US$56,5 millones de cofinanciación. El objetivo es llegar a más de un millón de personas y apoyar directamente a más de 142.000 agricultores, ganaderos y pastores, más de un tercio mujeres.
Las metas argelinas incluyen restaurar más de 59.000 hectáreas de bosques, pastizales, dunas y tierras agrícolas; instalar 190 equipos solares para usos productivos; y construir 240 unidades hidropónicas que aportarían forraje todo el año a más de 25.000 animales. También prevé microempresas —al menos la mitad lideradas por mujeres— y cadenas resilientes de tuna, oliva, romero, lana, esparto y menta.
El proyecto estima reducir o capturar 540.355 toneladas de CO2 equivalente al final de su ejecución y más de 1,8 millones durante su vida útil. Son proyecciones que dependerán de supervivencia de la restauración, manejo del pastoreo, gobernanza del agua y mantenimiento de equipos. Medir hectáreas intervenidas no bastará: habrá que observar cobertura, suelo, biodiversidad, ingresos y acceso equitativo.
México recibirá US$85,3 millones bajo la nueva política de pagos REDD+ del Fondo por 12.915.671 toneladas de CO2 equivalente reducidas en 2018–2019. El reconocimiento premia un resultado pasado; el dinero se reinvertirá durante seis años en conservación y ganadería sostenible. No equivale a vender nuevamente el mismo carbono ni garantiza por sí solo que la deforestación futura permanezca baja.
La iniciativa mexicana planea 1.200 escuelas de campo, pagos por servicios ambientales y manejo sostenible en 205.000 hectáreas, 120 emprendimientos liderados por mujeres y asistencia a más de 33.000 personas, incluidos pueblos indígenas y afromexicanos. Los sistemas silvopastoriles combinarán árboles, forraje y ganado. Se esperan 262.801 toneladas adicionales de reducción al 2032, sujetas a monitoreo y salvaguardas.
FAO será entidad acreditada y socio implementador; la Dirección General de Bosques argelina y CONAFOR tendrán funciones de ejecución. La prueba será convertir presupuestos y metas en beneficios duraderos sin excluir a pastores, comunidades forestales ni titulares colectivos. Datos públicos, consentimiento, quejas accesibles, auditoría financiera, permanencia del carbono y evaluación ecológica permitirán saber si los US$184,8 millones producen resiliencia y no sólo actividades contabilizadas.