El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible de Paraguay abrió un concurso para contratar asistencia técnica en la evaluación de mapas del sector AFOLU —agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra— destinados al segundo Informe Bienal de Transparencia del país. La convocatoria está a cargo de la Dirección Nacional de Cambio Climático y recibe postulaciones hasta el 5 de agosto a las 15.
La persona seleccionada acompañará la gestión técnica del BTR2 y deberá presentar carta de interés, currículum documentado, identificación, propuesta financiera y los formularios previstos en la convocatoria. El llamado también establece que deberá disponer de equipos informáticos para producir los entregables, mientras los términos de referencia y la matriz de evaluación permiten comparar antecedentes y oferta económica.
Los mapas AFOLU son una pieza central del inventario climático porque permiten distinguir bosques, cultivos, pasturas, humedales y cambios de cobertura. Esa base espacial se combina con datos de actividad y factores de emisión para estimar gases liberados o carbono removido; errores de clasificación, años incompatibles o áreas superpuestas pueden modificar el balance nacional.
La tarea no consiste sólo en generar una imagen cartográfica. Para que los resultados sean auditables, deben documentarse fuentes, resolución, metodología, fecha de referencia, incertidumbre y consistencia entre series. La comparación con observaciones de campo y otras bases oficiales ayuda a evitar que una misma hectárea se cuente dos veces o que una pérdida de bosque quede oculta dentro de una categoría amplia.
Paraguay ya presentó su primer BTR ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático el 27 de diciembre de 2024, junto con su documento nacional de inventario y las tablas comunes. El segundo informe vence el 31 de diciembre de 2026 y se prepara de manera combinada con la Quinta Comunicación Nacional, dentro del marco reforzado de transparencia del artículo 13 del Acuerdo de París.
El valor estratégico excede el cumplimiento internacional. Mapas comparables pueden apoyar políticas forestales, ordenamiento territorial, control de cambios de uso, seguimiento de la contribución climática nacional y decisiones sobre restauración o producción sostenible. También permiten que universidades, productores y sociedad civil comprendan qué datos sostienen las cifras oficiales y dónde persisten vacíos.
Tras el concurso vendrán la selección, la evaluación técnica de la cartografía, la integración con el inventario y los controles de calidad antes de la presentación. El desafío será conservar esa capacidad dentro del Estado y actualizar las series de manera continua: la transparencia climática es más útil cuando deja de ser un ejercicio bienal aislado y se convierte en infraestructura permanente para decidir sobre el territorio.